Twitter y razonamiento humano
En los últimos días vengo reflexionando sobre si Twitter condiciona la forma de pensar de sus usuarios. Y no en relación a los mensajes y su contenido, sino por lo que se refiere a la forma, es decir, qué impacto puede tener en la capacidad analítica de una persona y, por extensión, sociedad, que tiende a sintetizar en 140 caracteres sus ideas.
La cuestión tiene una doble vertiente. Por un lado quienes usan Twitter tratan de condensar y sintetizar una idea, y ocurre que en muchos casos esa síntesis agota la idea y, por tanto, queda incompleta, no se desarrolla. De la misma manera que la lengua alemana ha influido y, de hecho, ha sido determinante en la construcción de la filosofía alemana, quiero decir aquí que Twitter como paradigma y, en general, otras redes sociales van a influir y a tener un impacto social en los mecanismos análiticos y de pensamiento. La filosofía alemana (Hegel, Kant y otros muchos) no hubiera sido posible en otras lenguas y el impacto, no se si podríamos llamar ontológico, de las redes sociales tendrá consecuencias, por supuesto, a larzo plazo. Indudablemente si una persona se educa, crece y desarrolla su intelectualidad inmerso en mensajes de 140 caracteres o, tratando de construir ideas en 140 caracteres, su capacidad analítica o forma de pensar será distinta a la de sus padres.
Dicho de otra forma, lo peculiar de Twitter es que ha invertido el mecanismo lógico de construcción de ideas sintéticas, es decir, lo habitual ha sido construir un texto y posteriormente hacer un resumen o titular. También es cierto que se puede tener una idea y desarrollarla, aunque el desarrollo suele afectar a la síntesis previa. En cualquiera de los casos, síntesis y desarrollo han ido de la mano hasta ahora. Lo peculiar de Twitter, insisto, es que el proceso se agota en la construcción del titular, de la idea.
No digo que todo esto sea bueno o malo, no pretendo emitir un juicio, aunque sin duda el gran problema de Twitter (que tiene miles de ventajas) es que deja espacio para muy buenas ideas y frases, pero no permite fundamentarlas, justificarlas, someterlas al análisis y crítica, cosa que si permiten los blogs y su sistema de comentarios, cada vez más en desuso frente a otras formas de comunicación más sintéticas.
Un tweet con esta idea hubiera sido más o menos sencillo, enunciándolo en una pregunta “¿Incluye twitter en los mecanismos de pensamiento del ser humano?” o como enunciado “Twitter influye o influirá en nuestros mecanismos de pensamiento”. O de forma más impactante “Twitter es al pensamiento moderno como la lengua alemana a la filosofía europea”. En fin, ideas que agotan pronto el tema y que no permiten acceder a otras ideas o planteamientos a los que da lugar una exposición más amplia.
Y todo esto, claro está, en el bien entendido caso de que en Twitter si difunden ideas. Habrá quien niege la mayor, pero no seré yo.
Postscriptum. 28 de junio. Tras escribir el anterior post leo en The Economist (versión impresa, no tengo URL) una reseña muy interesante de un libro titulado “The Shallows: What the Internet is Doing to Our Brains. El autor es Nicholas Carr. El título en la versión inglesa (la anterior es USA) es “The Shallows: How the Internet is Changing the Way We Think, Read and Remember”. Aunque la reseña no comenta nada respecto a Twitter sí es cierto qeu el libro va en la línea de lo que estamos planteando, e incluso se hace un paralelismo respecto a como PowertPoint cambió la forma en la que los ejecutivos presentan la información, lo cual afecta finalmente a la propia información.
En cualquier de los casos, desde un punto de vista más general estamos quizás ante una variación de la tesis de Herber Marcuse: “La fuerza liberadora de la tecnología -la instrumentalización de las cosas- se trueca en una traba para la liberación, se convierte en una instrumentación del hombre”.




